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Las interacciones sociales versus “pantallas”

Dra. Sandra Castro Berna, Educadora de Párvulos y académica de la Escuela de Educación Parvularia de la Universidad Católica del Maule.


Para que el niño y la niña puedan desarrollar su identidad y su personalidad, la interacción social se vuelve imprescindible. Mediante la interacción social, el menor de seis años, aprende a conocerse a sí mismo, a los demás y a tener un fuerte sentido de la identidad. 

Las primeras relaciones de un niño(a) por norma general es con sus padres, hermanos y abuelos, pero a medida que va creciendo las relaciones también comienzan a cambiar, según sus necesidades y las personas con las que se relaciona, ya sea amigos, vecinos, educadores u otros. 

A su corta edad los niños y niñas son sensibles observadores de otras personas, sus modismos, lenguaje, acciones y reacciones. Realizan conexiones entre la forma en que ven cómo los demás se comportan y sus sentimientos o estados mentales. De igual forma, estas observaciones favorecen el entendimiento de sus propios sentimientos y estados mentales, construyendo su sentido de identidad.

En el rescate que el niño(a) hace de los comportamientos de las personas que tiene a su alrededor, la familia tiene una gran tarea, ser modelos referenciales apropiados para que pueda tener buenos referentes, roles, funciones, conductas o comportamientos en general, adecuados a una formación integral y armónica. Un ejemplo de ello, el papel de la familia, en el uso con responsabilidad de las TIC en la primera infancia. 

Los padres son los encargados de regular el uso de las “pantallas” de los menores, como también aquellas personas que ejercen una influencia educativa, como sus cuidadores y familiares. Ya que hoy en día, las “pantallas” están mediando las prácticas sociales, y si el adulto las usa delante de los pequeños, ejerce influencia, aunque sea de una manera indirecta y el pequeño copiará al modelo.

Con el paso de los años, los adultos van olvidando la sensación e importancia del juego, de cómo se siente jugar con elementos concretos, moverse, interactuar con otros, usar el espacio, usar elementos que no es necesario sean juguetes, ensuciarse, tocar, oler, gritar, reír, saltar, equivocarse. Lo valioso que es hacer y sentir, experimentar y manipular, crear y romper. Por ello muchas veces no instan a sus hijos a jugar con otros niños(as) y les permiten actividades pasivas, como ver una “pantalla”.

Los adultos deben tener criterios para evaluar cuáles son los usos adecuados e inadecuados de las “pantallas”. Medir su uso en menores de seis años, ya que, a esta edad tienen una escasa capacidad de planificación, no tiene la capacidad de regulación suficiente para determinar el uso por sí mismos. Los padres deberían evitar el uso de estos dispositivos antes de los dos años, por temas de maduración del infante. 

Una de las tareas de los padres, es enseñar a los hijos(as) a planificar su tiempo, y regular el uso de las “pantallas”. Al comienzo el adulto regula el uso, pero también se debe dar a entender que se hace por una razón fundamentada y positiva, hasta que puedan hacerlo ellos, es decir, hay que ceder progresivamente el control a los niños y niñas. Algunas recomendaciones pueden ser:  

  1. Incentive el juego, el movimiento y a participar en diferentes actividades que les permita socializar con otros.  
  2. El adulto debe prestar atención a los contenidos apropiados por edad, ya que el desarrollo cognitivo y emocional, todavía no está preparado para cierta información. 
  3. En cuanto al tiempo frente a las “pantallas” no excederse, ya que producen cierta dependencia y abandono de otras actividades absolutamente necesarias para el desarrollo integral de los niños(as). 
  4. Evitar el aislamiento social, ya que cada vez se tiene menos contacto con otras personas, pares, familiares o amigos, por permanecer conectados.
  5. Debemos tomar conciencia que a través de las “pantallas, según una edad apropiada, se produce alfabetización digital, incorporación al mundo digital, información y conocimiento de otras realidades, e incluso a la iniciación por la lectura. No así a los menores de 2 años.
  6. Es importante que les ayudemos a diferenciar entre ficción y realidad. 
  7. Recordar siempre que están en pleno crecimiento son particularmente vulnerables a todo tipo de estímulos y efectos.
  8. Los teléfonos celulares no son juguetes e investigaciones no se recomienda que los bebés y niños(as) pequeños los usen para jugar.
  9. Pasar más tiempo conectados con los hijos(as) y menos a las “pantallas”. 


“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule”.


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Acerca de Manuel Villagra

Trabajador Radial desde el 2006. Comunicador desde Siempre.

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