El panorama urbano de Curicó despide a uno de sus actores más conocidos. El Hotel Raíces, ubicado en la intersección de las calles Carmen con Membrillar, puso punto final a su historia con una masiva subasta pública de todo su equipamiento interior. La instancia atrajo a decenas de compradores, desde dueños de otros hostales hasta particulares que buscaban llevarse un recuerdo o aprovechar los artículos de alta gama que caracterizaban al recinto. El remate incluyó una lista exhaustiva de activos que daban vida a sus habitaciones y salones de conferencias. Entre los objetos subastados destacaron colchones de diversos tamaños, televisores LED, mobiliario de oficina, frigobares, cortinaje y cuadros decorativos. Además, se liquidó la infraestructura del área de restaurante, incluyendo hornos industriales, loza, cristalería y maquinaria de refrigeración, dejando las dependencias completamente desocupadas. Un cierre que impacta al turismo local Aunque las razones específicas del cese de funciones no fueron detalladas durante el evento, el cierre del Hotel Raíces representa una pérdida significativa para la capacidad hotelera de la provincia. Durante su funcionamiento, el hotel no solo albergó a turistas y viajeros de negocios, sino que fue un centro neurálgico para reuniones gremiales, lanzamientos de productos y eventos sociales, gracias a su ubicación privilegiada a pocas cuadras de la Plaza de Armas. La desaparición de este servicio deja un vacío en la oferta de alojamiento de estándar superior en la comuna, obligando a los visitantes a buscar alternativas en la periferia o en ciudades vecinas. Por ahora, el destino del imponente edificio de varias plantas es incierto, abriendo la interrogante sobre si el inmueble será reconvertido para uso habitacional, oficinas administrativas o si un nuevo operador del rubro turístico apostará por reabrir sus puertas bajo una nueva marca.
El Gobierno entregó un mensaje de tranquilidad respecto al futuro de las grandes obras de infraestructura que se ejecutan actualmente en la Región del Biobío, luego de que se hiciera pública la solicitud de quiebra por parte de una filial de la empresa OHLA. Desde la Seremi de Obras Públicas aclararon que, tras un análisis técnico y legal de los contratos vigentes, se determinó que los proyectos regionales están bajo la tutela de la matriz o de consorcios que no se ven afectados directamente por la situación de insolvencia de la unidad específica en cuestión. La preocupación se había instalado en la zona debido a la importancia de las faenas que la empresa lidera, las cuales son vitales para la conectividad y el desarrollo económico regional. Sin embargo, las autoridades enfatizaron que existen boletas de garantía y protocolos establecidos para asegurar que, ante cualquier eventualidad, las obras continúen su curso. El monitoreo sobre el avance de las construcciones será riguroso, con el fin de evitar que ruidos financieros externos impacten en la mano de obra local o en los plazos de entrega comprometidos con la ciudadanía. Con esta ratificación, proyectos clave para la Región del Biobío mantienen su cronograma de trabajo normal. El Ejecutivo regional destacó que la estabilidad de estas inversiones es una prioridad, especialmente en un contexto donde la reactivación económica y la creación de empleo dependen directamente de la obra pública. La situación de la filial de OHLA seguirá siendo observada de cerca por los equipos jurídicos del Ministerio de Obras Públicas para garantizar que el patrimonio fiscal y los beneficios para los habitantes del Biobío permanezcan protegidos.
La Asociación de Pescadores Industriales del Biobío ha manifestado su profunda preocupación por la reactivación de las operaciones de una gigantesca flota de barcos factoría de origen chino en las cercanías de la Zona Económica Exclusiva de Chile. Según la denuncia, estas embarcaciones estarían realizando capturas masivas de jibia (calamar gigante), afectando la disponibilidad del recurso que es vital para la industria procesadora de la octava región. Los trabajadores y empresarios locales señalan que la magnitud de la extracción por parte de estos buques pone en peligro la biomasa del recurso que luego debe ingresar a aguas chilenas. Uno de los puntos centrales de la alerta es la falta de estándares regulatorios similares entre la flota extranjera y la local. Mientras la industria chilena debe cumplir con estrictas cuotas de captura y normativas laborales y ambientales, los pescadores industriales acusan que los barcos chinos operan con subsidios estatales y condiciones que les permiten extraer volúmenes que impactan directamente en el ecosistema marino del Pacífico Sur. Esta situación no solo afecta la rentabilidad del sector en el Biobío, sino que pone en riesgo miles de empleos en las plantas de proceso de comunas como Talcahuano, Coronel y Lota. Ante este escenario, el gremio hizo un llamado urgente a las autoridades de la Subsecretaría de Pesca y a la Armada de Chile para que se intensifique el monitoreo satelital y presencial en la zona limítrofe. La intención es asegurar que ninguna de estas naves ingrese a aguas nacionales y garantizar que la captura de jibia sea sostenible a largo plazo. La industria regional insiste en que, de no controlarse esta presión pesquera en alta mar, el impacto social y económico para las comunidades costeras del Biobío podría ser devastador en las próximas temporadas.
En una muestra de apoyo concreto al mundo rural, el Gobierno Regional del Maule desplegó un importante plan de financiamiento destinado a fortalecer la producción de berries en la comuna de Yerbas Buenas. La iniciativa beneficia directamente a 150 pequeños y medianos agricultores, quienes recibieron incentivos económicos orientados a mejorar la infraestructura de sus predios, adquirir insumos clave y optimizar los procesos de cosecha. Este apoyo financiero llega en un momento crucial para el sector, que ha debido sortear fluctuaciones en los precios de mercado y los efectos de las condiciones climáticas en la calidad de la fruta. Las autoridades regionales destacaron que este programa no solo busca entregar un alivio inmediato al bolsillo de los productores, sino también dotarlos de herramientas que permitan aumentar la competitividad de los berries maulinos, reconocidos por su calidad de exportación. Al inyectar estos recursos en Yerbas Buenas, se pretende dinamizar la economía local y proteger los empleos que genera la agricultura familiar campesina, pilar fundamental de la identidad de la provincia de Linares. Durante la ceremonia de entrega, los beneficiarios valoraron la celeridad del aporte, señalando que estos fondos les permitirán invertir en tecnologías de riego y mejores fertilizantes, fundamentales para mantener la salud de sus huertos. Con este despliegue, el Gobierno del Maule reafirma su compromiso con la descentralización de los recursos y el fortalecimiento del sector agrícola, asegurando que la región continúe liderando la producción de frutos rojos a nivel nacional mediante un acompañamiento constante a quienes trabajan la tierra.
La economía de la Región del Biobío ha comenzado el año 2026 con resultados mixtos que reflejan la volatilidad de los mercados globales. Por un lado, el sector de pesca y acuicultura ha registrado un desempeño excepcional, con un incremento del 58% en sus exportaciones durante el mes de enero. Este auge ha sido impulsado principalmente por la alta demanda de jurel en mercados africanos, como Costa de Marfil y Burkina Faso, consolidando a la industria pesquera como el gran motor de crecimiento regional en este arranque de año y demostrando una exitosa diversificación hacia nuevos destinos estratégicos. En la otra vereda, el sector forestal —históricamente el pilar de la zona— atraviesa un periodo crítico al registrar una caída del 40,7% en sus envíos. Este retroceso se explica por la fuerte presión ejercida por la desaceleración de China y Estados Unidos, los principales compradores de madera y celulosa, donde la menor actividad en la construcción y la debilidad en los precios internacionales han frenado los despachos desde los puertos locales. Esta baja en el rubro forestal ha impactado negativamente en la balanza comercial regional, obligando a las empresas a ajustar sus proyecciones frente a un escenario externo más restrictivo. Esta disparidad de cifras evidencia un cambio en el dinamismo exportador de la región, donde el éxito de los productos del mar logra compensar parcialmente la debilidad del gigante forestal. Mientras la industria pesquera aprovecha la apertura de mercados emergentes con productos de consumo humano, el sector maderero se mantiene a la espera de una recuperación en la demanda de sus socios tradicionales. Las autoridades económicas regionales monitorean con atención este panorama de contrastes, destacando la importancia de contar con una matriz productiva diversa para enfrentar las fluctuaciones de la economía mundial.
El panorama urbano de Curicó despide a uno de sus actores más conocidos. El Hotel Raíces, ubicado en la intersección de las calles Carmen con Membrillar, puso punto final a su historia con una masiva subasta pública de todo su equipamiento interior. La instancia atrajo a decenas de compradores, desde dueños de otros hostales hasta particulares que buscaban llevarse un recuerdo o aprovechar los artículos de alta gama que caracterizaban al recinto. El remate incluyó una lista exhaustiva de activos que daban vida a sus habitaciones y salones de conferencias. Entre los objetos subastados destacaron colchones de diversos tamaños, televisores LED, mobiliario de oficina, frigobares, cortinaje y cuadros decorativos. Además, se liquidó la infraestructura del área de restaurante, incluyendo hornos industriales, loza, cristalería y maquinaria de refrigeración, dejando las dependencias completamente desocupadas. Un cierre que impacta al turismo local Aunque las razones específicas del cese de funciones no fueron detalladas durante el evento, el cierre del Hotel Raíces representa una pérdida significativa para la capacidad hotelera de la provincia. Durante su funcionamiento, el hotel no solo albergó a turistas y viajeros de negocios, sino que fue un centro neurálgico para reuniones gremiales, lanzamientos de productos y eventos sociales, gracias a su ubicación privilegiada a pocas cuadras de la Plaza de Armas. La desaparición de este servicio deja un vacío en la oferta de alojamiento de estándar superior en la comuna, obligando a los visitantes a buscar alternativas en la periferia o en ciudades vecinas. Por ahora, el destino del imponente edificio de varias plantas es incierto, abriendo la interrogante sobre si el inmueble será reconvertido para uso habitacional, oficinas administrativas o si un nuevo operador del rubro turístico apostará por reabrir sus puertas bajo una nueva marca.
El Gobierno entregó un mensaje de tranquilidad respecto al futuro de las grandes obras de infraestructura que se ejecutan actualmente en la Región del Biobío, luego de que se hiciera pública la solicitud de quiebra por parte de una filial de la empresa OHLA. Desde la Seremi de Obras Públicas aclararon que, tras un análisis técnico y legal de los contratos vigentes, se determinó que los proyectos regionales están bajo la tutela de la matriz o de consorcios que no se ven afectados directamente por la situación de insolvencia de la unidad específica en cuestión. La preocupación se había instalado en la zona debido a la importancia de las faenas que la empresa lidera, las cuales son vitales para la conectividad y el desarrollo económico regional. Sin embargo, las autoridades enfatizaron que existen boletas de garantía y protocolos establecidos para asegurar que, ante cualquier eventualidad, las obras continúen su curso. El monitoreo sobre el avance de las construcciones será riguroso, con el fin de evitar que ruidos financieros externos impacten en la mano de obra local o en los plazos de entrega comprometidos con la ciudadanía. Con esta ratificación, proyectos clave para la Región del Biobío mantienen su cronograma de trabajo normal. El Ejecutivo regional destacó que la estabilidad de estas inversiones es una prioridad, especialmente en un contexto donde la reactivación económica y la creación de empleo dependen directamente de la obra pública. La situación de la filial de OHLA seguirá siendo observada de cerca por los equipos jurídicos del Ministerio de Obras Públicas para garantizar que el patrimonio fiscal y los beneficios para los habitantes del Biobío permanezcan protegidos.
La Asociación de Pescadores Industriales del Biobío ha manifestado su profunda preocupación por la reactivación de las operaciones de una gigantesca flota de barcos factoría de origen chino en las cercanías de la Zona Económica Exclusiva de Chile. Según la denuncia, estas embarcaciones estarían realizando capturas masivas de jibia (calamar gigante), afectando la disponibilidad del recurso que es vital para la industria procesadora de la octava región. Los trabajadores y empresarios locales señalan que la magnitud de la extracción por parte de estos buques pone en peligro la biomasa del recurso que luego debe ingresar a aguas chilenas. Uno de los puntos centrales de la alerta es la falta de estándares regulatorios similares entre la flota extranjera y la local. Mientras la industria chilena debe cumplir con estrictas cuotas de captura y normativas laborales y ambientales, los pescadores industriales acusan que los barcos chinos operan con subsidios estatales y condiciones que les permiten extraer volúmenes que impactan directamente en el ecosistema marino del Pacífico Sur. Esta situación no solo afecta la rentabilidad del sector en el Biobío, sino que pone en riesgo miles de empleos en las plantas de proceso de comunas como Talcahuano, Coronel y Lota. Ante este escenario, el gremio hizo un llamado urgente a las autoridades de la Subsecretaría de Pesca y a la Armada de Chile para que se intensifique el monitoreo satelital y presencial en la zona limítrofe. La intención es asegurar que ninguna de estas naves ingrese a aguas nacionales y garantizar que la captura de jibia sea sostenible a largo plazo. La industria regional insiste en que, de no controlarse esta presión pesquera en alta mar, el impacto social y económico para las comunidades costeras del Biobío podría ser devastador en las próximas temporadas.
En una muestra de apoyo concreto al mundo rural, el Gobierno Regional del Maule desplegó un importante plan de financiamiento destinado a fortalecer la producción de berries en la comuna de Yerbas Buenas. La iniciativa beneficia directamente a 150 pequeños y medianos agricultores, quienes recibieron incentivos económicos orientados a mejorar la infraestructura de sus predios, adquirir insumos clave y optimizar los procesos de cosecha. Este apoyo financiero llega en un momento crucial para el sector, que ha debido sortear fluctuaciones en los precios de mercado y los efectos de las condiciones climáticas en la calidad de la fruta. Las autoridades regionales destacaron que este programa no solo busca entregar un alivio inmediato al bolsillo de los productores, sino también dotarlos de herramientas que permitan aumentar la competitividad de los berries maulinos, reconocidos por su calidad de exportación. Al inyectar estos recursos en Yerbas Buenas, se pretende dinamizar la economía local y proteger los empleos que genera la agricultura familiar campesina, pilar fundamental de la identidad de la provincia de Linares. Durante la ceremonia de entrega, los beneficiarios valoraron la celeridad del aporte, señalando que estos fondos les permitirán invertir en tecnologías de riego y mejores fertilizantes, fundamentales para mantener la salud de sus huertos. Con este despliegue, el Gobierno del Maule reafirma su compromiso con la descentralización de los recursos y el fortalecimiento del sector agrícola, asegurando que la región continúe liderando la producción de frutos rojos a nivel nacional mediante un acompañamiento constante a quienes trabajan la tierra.
La economía de la Región del Biobío ha comenzado el año 2026 con resultados mixtos que reflejan la volatilidad de los mercados globales. Por un lado, el sector de pesca y acuicultura ha registrado un desempeño excepcional, con un incremento del 58% en sus exportaciones durante el mes de enero. Este auge ha sido impulsado principalmente por la alta demanda de jurel en mercados africanos, como Costa de Marfil y Burkina Faso, consolidando a la industria pesquera como el gran motor de crecimiento regional en este arranque de año y demostrando una exitosa diversificación hacia nuevos destinos estratégicos. En la otra vereda, el sector forestal —históricamente el pilar de la zona— atraviesa un periodo crítico al registrar una caída del 40,7% en sus envíos. Este retroceso se explica por la fuerte presión ejercida por la desaceleración de China y Estados Unidos, los principales compradores de madera y celulosa, donde la menor actividad en la construcción y la debilidad en los precios internacionales han frenado los despachos desde los puertos locales. Esta baja en el rubro forestal ha impactado negativamente en la balanza comercial regional, obligando a las empresas a ajustar sus proyecciones frente a un escenario externo más restrictivo. Esta disparidad de cifras evidencia un cambio en el dinamismo exportador de la región, donde el éxito de los productos del mar logra compensar parcialmente la debilidad del gigante forestal. Mientras la industria pesquera aprovecha la apertura de mercados emergentes con productos de consumo humano, el sector maderero se mantiene a la espera de una recuperación en la demanda de sus socios tradicionales. Las autoridades económicas regionales monitorean con atención este panorama de contrastes, destacando la importancia de contar con una matriz productiva diversa para enfrentar las fluctuaciones de la economía mundial.