La paciencia del Partido Socialista con la Megarreforma tiene un límite y este lunes quedó bien definido. La bancada de senadores socialistas, encabezada por Paulina Vodanovic, entregó al ministro de Hacienda y al ministro Alvarado un documento con propuestas concretas para mejorar el proyecto, y fue directa en las consecuencias de que no sean consideradas: si no hay cambios sustantivos, el voto en la Cámara Alta será en contra en general. El documento fue construido a partir de las 49 exposiciones realizadas en la Comisión de Hacienda del Senado, todas las cuales llegaron a la misma conclusión: la única certeza que ofrece la Megarreforma en su forma actual es que habrá menor recaudación fiscal para el Estado. Las propuestas socialistas se articulan en cuatro ejes que Vodanovic describió con precisión: mitigaciones para compensar la caída de ingresos, compensaciones para proteger el gasto público, fortalecimiento de la institucionalidad en materias clave y, sobre todo, garantías de que los derechos sociales que la ciudadanía ha conquistado con esfuerzo no resulten afectados por un proyecto que en su forma actual no asegura esa protección. Para la senadora maulina, este último punto es el más importante de todos: un proyecto tributario no puede aprobarse si su consecuencia es poner en riesgo los derechos de los chilenos. Vodanovic cerró con dos exigencias que apuntan tanto al Ejecutivo como al Senado. Al Gobierno le pidió que cumpla el compromiso de responder antes de la votación y que abra el espacio de discusión técnica que ha sido solicitado reiteradamente, para revisar con tiempo las propuestas presentadas. A la mesa del Senado le pidió posponer la votación en sala prevista para esta semana, dando lugar al análisis de las indicaciones entregadas este lunes. El mensaje de fondo es uno solo: el PS está dispuesto a mejorar el proyecto, pero no a aprobarlo tal como está.
Hay un problema que ocurre dentro de las casas y que pocas veces aparece en el debate energético: la forma en que las familias cocinan. Cocinar con leña, carbón o gas en espacios mal ventilados genera contaminación intradomiciliaria que afecta directamente la salud de quienes viven ahí, y en Chile esa realidad es especialmente aguda en hogares en situación de pobreza energética. Ese es el punto de partida de las charlas que la Seremi de Energía del Maule llevó a AIEP Talca en dos jornadas que reunieron a más de 80 estudiantes de carreras técnicas e ingenierías vinculadas a electricidad, construcción, programación y prevención de riesgos. El mensaje del seremi Carlos Muena fue claro: la transición energética no se completa sin abordar cómo cocinan las familias chilenas, y para hacerlo se necesitan profesionales formados en esa realidad y capaces de desarrollar soluciones con pertinencia territorial. Las charlas abordaron el contexto de la pobreza energética en Chile y su relación con los usos del hogar, los resultados del proceso de caracterización de la cocción de alimentos que el Ministerio desarrolló durante 2025, y las brechas, desafíos y oportunidades concretas para innovar en este ámbito. El director de AIEP Talca, Herman Jamett, valoró la instancia como una oportunidad para que sus estudiantes conozcan de primera mano las políticas públicas y descubran cómo pueden aportar desde la innovación a soluciones que reduzcan el gasto energético de las comunidades. Ese vínculo entre academia y mundo público es exactamente el que el Ministerio de Energía busca fortalecer a través de su lineamiento de Educación Energética y Capital Humano. Lo que hace relevante a estas jornadas más allá del contenido específico es la audiencia que las recibió: estudiantes que en pocos años estarán diseñando instalaciones, programando sistemas y supervisando proyectos que tendrán impacto directo en cómo las familias del Maule consumen energía en sus hogares. Que lleguen a esos roles con una comprensión de la cocción limpia, la contaminación intradomiciliaria y la eficiencia energética residencial es una apuesta de largo plazo que el Ministerio de Energía está haciendo desde las aulas.
Medio siglo de llaves entregadas, barrios construidos y familias que pasaron de esperar a habitar. SERVIU Maule cumplió 50 años esta semana y lo celebró como corresponde a una institución pública: con una ceremonia cívica en Talca que reunió al delegado presidencial, el gobernador regional, parlamentarios, alcaldes, consejeros regionales, organizaciones sociales, representantes de la Cámara Chilena de la Construcción y el funcionariado que día a día hace que los proyectos avancen. El director subrogante Patricio Vásquez fue el primero en poner el tono del evento con una frase que resume bien el espíritu de la jornada: quienes forman parte de esta institución tienen la responsabilidad de cuidarla y mejorarla, porque el desafío de los próximos 50 años probablemente será el mismo que inspiró a sus fundadores en 1976, que cada familia del Maule pueda desarrollar su proyecto de vida en una vivienda propia, en un barrio con todos los servicios y en una comunidad donde quieran permanecer. El seremi Patricio Ponce usó el aniversario para mirar hacia adelante con un diagnóstico que no endulza la realidad. La nueva etapa del servicio debe abordar problemas que no existían o eran menores hace cincuenta años: inseguridad en conjuntos habitacionales, deterioro de barrios y la necesidad de recuperar la presencia del Estado en los territorios. Su compromiso fue claro y colectivo: pasar de entregar soluciones habitacionales a entregar barrios seguros y amables, que funcionen tanto para un niño de 8 años como para un adulto de 80, y ciudades más justas. El gobernador Álvarez-Salamanca sumó la dimensión que más le preocupa en la región: los sectores rurales, donde numerosos comités habitacionales siguen esperando y donde generar condiciones de vida digna es también una forma de evitar que la gente migre hacia las ciudades en busca de lo que el campo no puede ofrecerles. La ceremonia terminó con cuecas, bailes y la Banda Instrumental de la Escuela San Rafael poniendo el Himno Nacional, un cierre que le dio a los 50 años de SERVIU Maule el carácter festivo y comunitario que una institución de este tipo merece. Porque detrás de cada cifra de viviendas construidas hay una historia de familia, y celebrar eso con música y baile es exactamente lo más apropiado.
Hay herramientas del Estado que la mayoría de los agricultores desconoce hasta que las necesita, y Agroseguros es una de las más importantes. Esta semana el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, llegó hasta San Clemente para cerrar su agenda regional con un acto que pone cara y nombre a ese instrumento: la entrega de certificados de indemnización a tres productores del Maule que contaban con seguros subsidiados cuando llegaron el brote de influenza aviar y las heladas. Los avicultores de traspatio Elena Alvarado Ulloa y Víctor Hugo Durán recibieron $1.569.413 y $1.837.949 respectivamente por sus aves sacrificadas durante el brote, mientras que María Magdalena Berrocal Muñoz, usuaria INDAP de Río Claro, recibió $27.370.365 por las pérdidas que las heladas de septiembre de 2025 provocaron en dos predios de manzanos. En total, más de $30 millones en indemnizaciones que llegaron porque estos productores habían tomado la decisión de asegurarse antes de que el problema ocurriera. Elena Alvarado lo describió con la sencillez de quien vivió el proceso desde adentro: cuando llegó la fiebre aviar tocó sacrificar las aves, el SAG actuó rápido, las enterraron correctamente y hoy llegó el certificado del seguro. Una cadena que funcionó. El director ejecutivo de Agroseguros, Ibar Silva, puso en perspectiva el objetivo central del instrumento: no es reemplazar lo que se pierde sino asegurar que el agricultor pueda mantenerse en la actividad productiva después del golpe, sin tener que abandonar el campo por falta de capital para volver a empezar. Agroseguros subsidia entre el 40% y el 69% del costo de las pólizas individuales, y los seguros colectivos, como el de enfermedades exóticas en aves, tienen subsidio del 100%, es decir, no cuestan nada al productor. El subsecretario Venezian fue honesto en reconocer que estas herramientas no solucionan el problema general del agro, pero también fue claro en que amortiguan considerablemente el impacto cuando los siniestros ocurren. El alcalde de San Clemente, Juan Rojas, se comprometió en el acto a organizar una actividad de difusión para que más agricultores de la zona conozcan los distintos tipos de seguros disponibles, una iniciativa que el subsecretario celebró y prometió acompañar. Para quienes quieran informarse antes de que llegue el próximo temporal o la próxima helada, Agroseguros está en agroseguros.gob.cl con simulador de subsidio incluido.
Hay una manera de enseñar cultura que no cabe en un libro de texto, y el ciclo Epew Wiñol Tripantu que organizó el SERPAT Maule lo demostró esta semana con creces. El artista mapuche Guillermo Gajardo, integrante de la Asociación Inche Tañi Mapu de Talca, recorrió el Museo de Arte y Artesanía de Linares, el Colegio Leonardo Da Vinci de San Javier y el Museo O'Higginiano de Talca compartiendo epew, relatos de cuentos, que trasladaron a niños y jóvenes a las vivencias de su infancia junto a su chuchu y su chachay, su abuela y su abuelo. A través de esas historias, los estudiantes aprendieron palabras en mapudungun y se acercaron al significado del Wiñol Tripantu, el nuevo ciclo que el pueblo Mapuche pikunche celebra en el solsticio de invierno, cuando la tierra comienza a girar nuevamente hacia la luz. Cada jornada cerró con música a través de instrumentos ceremoniales, convirtiendo el aula o la sala del museo en un espacio completamente distinto al habitual. Lo que hizo especialmente notable al ciclo fue la manera en que cada espacio fue adaptado para recibir la experiencia. En el MOBAT, las salas del museo asociadas a la geografía regional, cordillera, valle, secano y costa, se convirtieron en el telón de fondo para visibilizar la presencia mapuche pikunche en ese mismo territorio, en lo que la encargada de Educación del museo, Esperanza Moya, describió como un recorrido que rompe con la rutina habitual y posiciona al museo como un espacio activo de diálogo intercultural. En San Javier, la directora Alicia Albornoz Silva fue directa en el valor pedagógico de lo que sus estudiantes vivieron: en la era digital, lograr que un joven se detenga a escuchar e interactuar con un relato ancestral es un logro que ninguna pantalla puede reemplazar. El cierre del ciclo llega este sábado 20 de junio a partir de las 11:00 horas en el tercer piso de la Biblioteca Pública del Maule, con la educadora tradicional Paz Quidel liderando un encuentro familiar e intercultural que incluye cuentacuentos, clases introductorias de mapudungun y un taller de elaboración de pan amasado. Una forma de celebrar el solsticio que no requiere conocer el mapuche kimün de antemano, solo disposición para escuchar. Las inscripciones van al email jissell.besoainr@patrimoniocultural.gob.cl.
La paciencia del Partido Socialista con la Megarreforma tiene un límite y este lunes quedó bien definido. La bancada de senadores socialistas, encabezada por Paulina Vodanovic, entregó al ministro de Hacienda y al ministro Alvarado un documento con propuestas concretas para mejorar el proyecto, y fue directa en las consecuencias de que no sean consideradas: si no hay cambios sustantivos, el voto en la Cámara Alta será en contra en general. El documento fue construido a partir de las 49 exposiciones realizadas en la Comisión de Hacienda del Senado, todas las cuales llegaron a la misma conclusión: la única certeza que ofrece la Megarreforma en su forma actual es que habrá menor recaudación fiscal para el Estado. Las propuestas socialistas se articulan en cuatro ejes que Vodanovic describió con precisión: mitigaciones para compensar la caída de ingresos, compensaciones para proteger el gasto público, fortalecimiento de la institucionalidad en materias clave y, sobre todo, garantías de que los derechos sociales que la ciudadanía ha conquistado con esfuerzo no resulten afectados por un proyecto que en su forma actual no asegura esa protección. Para la senadora maulina, este último punto es el más importante de todos: un proyecto tributario no puede aprobarse si su consecuencia es poner en riesgo los derechos de los chilenos. Vodanovic cerró con dos exigencias que apuntan tanto al Ejecutivo como al Senado. Al Gobierno le pidió que cumpla el compromiso de responder antes de la votación y que abra el espacio de discusión técnica que ha sido solicitado reiteradamente, para revisar con tiempo las propuestas presentadas. A la mesa del Senado le pidió posponer la votación en sala prevista para esta semana, dando lugar al análisis de las indicaciones entregadas este lunes. El mensaje de fondo es uno solo: el PS está dispuesto a mejorar el proyecto, pero no a aprobarlo tal como está.
Hay un problema que ocurre dentro de las casas y que pocas veces aparece en el debate energético: la forma en que las familias cocinan. Cocinar con leña, carbón o gas en espacios mal ventilados genera contaminación intradomiciliaria que afecta directamente la salud de quienes viven ahí, y en Chile esa realidad es especialmente aguda en hogares en situación de pobreza energética. Ese es el punto de partida de las charlas que la Seremi de Energía del Maule llevó a AIEP Talca en dos jornadas que reunieron a más de 80 estudiantes de carreras técnicas e ingenierías vinculadas a electricidad, construcción, programación y prevención de riesgos. El mensaje del seremi Carlos Muena fue claro: la transición energética no se completa sin abordar cómo cocinan las familias chilenas, y para hacerlo se necesitan profesionales formados en esa realidad y capaces de desarrollar soluciones con pertinencia territorial. Las charlas abordaron el contexto de la pobreza energética en Chile y su relación con los usos del hogar, los resultados del proceso de caracterización de la cocción de alimentos que el Ministerio desarrolló durante 2025, y las brechas, desafíos y oportunidades concretas para innovar en este ámbito. El director de AIEP Talca, Herman Jamett, valoró la instancia como una oportunidad para que sus estudiantes conozcan de primera mano las políticas públicas y descubran cómo pueden aportar desde la innovación a soluciones que reduzcan el gasto energético de las comunidades. Ese vínculo entre academia y mundo público es exactamente el que el Ministerio de Energía busca fortalecer a través de su lineamiento de Educación Energética y Capital Humano. Lo que hace relevante a estas jornadas más allá del contenido específico es la audiencia que las recibió: estudiantes que en pocos años estarán diseñando instalaciones, programando sistemas y supervisando proyectos que tendrán impacto directo en cómo las familias del Maule consumen energía en sus hogares. Que lleguen a esos roles con una comprensión de la cocción limpia, la contaminación intradomiciliaria y la eficiencia energética residencial es una apuesta de largo plazo que el Ministerio de Energía está haciendo desde las aulas.
Medio siglo de llaves entregadas, barrios construidos y familias que pasaron de esperar a habitar. SERVIU Maule cumplió 50 años esta semana y lo celebró como corresponde a una institución pública: con una ceremonia cívica en Talca que reunió al delegado presidencial, el gobernador regional, parlamentarios, alcaldes, consejeros regionales, organizaciones sociales, representantes de la Cámara Chilena de la Construcción y el funcionariado que día a día hace que los proyectos avancen. El director subrogante Patricio Vásquez fue el primero en poner el tono del evento con una frase que resume bien el espíritu de la jornada: quienes forman parte de esta institución tienen la responsabilidad de cuidarla y mejorarla, porque el desafío de los próximos 50 años probablemente será el mismo que inspiró a sus fundadores en 1976, que cada familia del Maule pueda desarrollar su proyecto de vida en una vivienda propia, en un barrio con todos los servicios y en una comunidad donde quieran permanecer. El seremi Patricio Ponce usó el aniversario para mirar hacia adelante con un diagnóstico que no endulza la realidad. La nueva etapa del servicio debe abordar problemas que no existían o eran menores hace cincuenta años: inseguridad en conjuntos habitacionales, deterioro de barrios y la necesidad de recuperar la presencia del Estado en los territorios. Su compromiso fue claro y colectivo: pasar de entregar soluciones habitacionales a entregar barrios seguros y amables, que funcionen tanto para un niño de 8 años como para un adulto de 80, y ciudades más justas. El gobernador Álvarez-Salamanca sumó la dimensión que más le preocupa en la región: los sectores rurales, donde numerosos comités habitacionales siguen esperando y donde generar condiciones de vida digna es también una forma de evitar que la gente migre hacia las ciudades en busca de lo que el campo no puede ofrecerles. La ceremonia terminó con cuecas, bailes y la Banda Instrumental de la Escuela San Rafael poniendo el Himno Nacional, un cierre que le dio a los 50 años de SERVIU Maule el carácter festivo y comunitario que una institución de este tipo merece. Porque detrás de cada cifra de viviendas construidas hay una historia de familia, y celebrar eso con música y baile es exactamente lo más apropiado.
Hay herramientas del Estado que la mayoría de los agricultores desconoce hasta que las necesita, y Agroseguros es una de las más importantes. Esta semana el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, llegó hasta San Clemente para cerrar su agenda regional con un acto que pone cara y nombre a ese instrumento: la entrega de certificados de indemnización a tres productores del Maule que contaban con seguros subsidiados cuando llegaron el brote de influenza aviar y las heladas. Los avicultores de traspatio Elena Alvarado Ulloa y Víctor Hugo Durán recibieron $1.569.413 y $1.837.949 respectivamente por sus aves sacrificadas durante el brote, mientras que María Magdalena Berrocal Muñoz, usuaria INDAP de Río Claro, recibió $27.370.365 por las pérdidas que las heladas de septiembre de 2025 provocaron en dos predios de manzanos. En total, más de $30 millones en indemnizaciones que llegaron porque estos productores habían tomado la decisión de asegurarse antes de que el problema ocurriera. Elena Alvarado lo describió con la sencillez de quien vivió el proceso desde adentro: cuando llegó la fiebre aviar tocó sacrificar las aves, el SAG actuó rápido, las enterraron correctamente y hoy llegó el certificado del seguro. Una cadena que funcionó. El director ejecutivo de Agroseguros, Ibar Silva, puso en perspectiva el objetivo central del instrumento: no es reemplazar lo que se pierde sino asegurar que el agricultor pueda mantenerse en la actividad productiva después del golpe, sin tener que abandonar el campo por falta de capital para volver a empezar. Agroseguros subsidia entre el 40% y el 69% del costo de las pólizas individuales, y los seguros colectivos, como el de enfermedades exóticas en aves, tienen subsidio del 100%, es decir, no cuestan nada al productor. El subsecretario Venezian fue honesto en reconocer que estas herramientas no solucionan el problema general del agro, pero también fue claro en que amortiguan considerablemente el impacto cuando los siniestros ocurren. El alcalde de San Clemente, Juan Rojas, se comprometió en el acto a organizar una actividad de difusión para que más agricultores de la zona conozcan los distintos tipos de seguros disponibles, una iniciativa que el subsecretario celebró y prometió acompañar. Para quienes quieran informarse antes de que llegue el próximo temporal o la próxima helada, Agroseguros está en agroseguros.gob.cl con simulador de subsidio incluido.
Hay una manera de enseñar cultura que no cabe en un libro de texto, y el ciclo Epew Wiñol Tripantu que organizó el SERPAT Maule lo demostró esta semana con creces. El artista mapuche Guillermo Gajardo, integrante de la Asociación Inche Tañi Mapu de Talca, recorrió el Museo de Arte y Artesanía de Linares, el Colegio Leonardo Da Vinci de San Javier y el Museo O'Higginiano de Talca compartiendo epew, relatos de cuentos, que trasladaron a niños y jóvenes a las vivencias de su infancia junto a su chuchu y su chachay, su abuela y su abuelo. A través de esas historias, los estudiantes aprendieron palabras en mapudungun y se acercaron al significado del Wiñol Tripantu, el nuevo ciclo que el pueblo Mapuche pikunche celebra en el solsticio de invierno, cuando la tierra comienza a girar nuevamente hacia la luz. Cada jornada cerró con música a través de instrumentos ceremoniales, convirtiendo el aula o la sala del museo en un espacio completamente distinto al habitual. Lo que hizo especialmente notable al ciclo fue la manera en que cada espacio fue adaptado para recibir la experiencia. En el MOBAT, las salas del museo asociadas a la geografía regional, cordillera, valle, secano y costa, se convirtieron en el telón de fondo para visibilizar la presencia mapuche pikunche en ese mismo territorio, en lo que la encargada de Educación del museo, Esperanza Moya, describió como un recorrido que rompe con la rutina habitual y posiciona al museo como un espacio activo de diálogo intercultural. En San Javier, la directora Alicia Albornoz Silva fue directa en el valor pedagógico de lo que sus estudiantes vivieron: en la era digital, lograr que un joven se detenga a escuchar e interactuar con un relato ancestral es un logro que ninguna pantalla puede reemplazar. El cierre del ciclo llega este sábado 20 de junio a partir de las 11:00 horas en el tercer piso de la Biblioteca Pública del Maule, con la educadora tradicional Paz Quidel liderando un encuentro familiar e intercultural que incluye cuentacuentos, clases introductorias de mapudungun y un taller de elaboración de pan amasado. Una forma de celebrar el solsticio que no requiere conocer el mapuche kimün de antemano, solo disposición para escuchar. Las inscripciones van al email jissell.besoainr@patrimoniocultural.gob.cl.