Estudio revela que usar lentes de sol informales hace mas daño que no usar nada
Un estudio de Optiland advierte que los lentes de sol sin certificación UV, comunes en el comercio informal, pueden ser más dañinos que no usar protección, al permitir el ingreso directo de radiación nociva al ojo.
Con el aumento de las temperaturas y de la radiación ultravioleta, el uso de lentes de sol se vuelve habitual para proteger la visión. Sin embargo, una investigación del laboratorio óptico Optiland encendió una alerta sanitaria al revelar que los anteojos adquiridos en el comercio informal o ferias libres pueden provocar un daño ocular mayor que no utilizar ningún tipo de protección.
Esto se debe a que, al ser oscuros pero carecer de un filtro UV real, generan una dilatación de la pupila que permite el ingreso directo de radiación dañina al interior del ojo.El estudio señala que, mientras la pupila se contrae naturalmente ante la luz intensa como mecanismo de defensa, los lentes oscuros sin certificación provocan el efecto contrario, permitiendo que hasta un 42% de los rayos UVA ingresen directamente hacia el cristalino y la retina. Gonzalo Fernández, gerente técnico de Optiland, explicó que este riesgo es invisible para el consumidor, ya que muchos de estos productos no pasan controles de fotometría y no cuentan con protección UV400 real.
Además, la investigación reveló que más del 90% de los lentes comercializados en el mercado irregular presentan aberraciones prismáticas, lo que genera distorsión visual, mareos, fatiga ocular y dolores de cabeza persistentes. A largo plazo, el uso recurrente de estos productos se asocia a patologías graves como cataratas prematuras, pterigión y degeneración macular irreversible. A diferencia del comercio formal, donde los lentes cumplen normativas internacionales como la ISO 12312-1 y utilizan materiales seguros, los productos informales suelen estar fabricados con plásticos de baja calidad que pueden astillarse ante impactos, sumando un riesgo de trauma ocular.
Fernández enfatizó que el factor clave no es el precio, sino el lugar de compra, señalando que existen lentes económicos certificados, mientras que en el comercio ambulante las etiquetas UV suelen ser falsificadas. El llamado es a preferir siempre establecimientos formales y certificados, para evitar daños visuales que, en muchos casos, son irreversibles.



























