Barrio Brasil de Linares: de promesa revitalizadora a foco de conflicto por comercio ambulante
El proyecto de mejoramiento de la avenida Brasil, ejecutado en 2017 con una inversión pública de $1.200 millones, enfrenta hoy tensiones entre comerciantes formales y vendedores informales debido a la falta de fiscalización municipal y la ocupación de espacios por puestos ambulantes.
El llamado Barrio Brasil de Linares, iniciativa impulsada en 2017 por la Cámara de Comercio local y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo para convertir la avenida Brasil en un polo comercial ordenado y seguro, está viviendo un quiebre en su propósito original. Con una inversión pública que ascendió a $1.200 millones, el proyecto buscaba revitalizar un sector céntrico, fortaleciendo el comercio formal mediante mejoras urbanas y orden en el espacio público. Sin embargo, con el paso del tiempo y bajo la administración del alcalde Mario Meza, el espíritu de la iniciativa se ha ido diluyendo, según denuncian los propios locatarios formales.
Comerciantes establecidos han denunciado que la avenida Brasil ha sido “tomada” por el comercio ambulante, con toldos y puestos de venta de ropa y menaje que invaden la vía pública y, en muchos casos, bloquean los accesos a locales que pagan patentes e impuestos. Estos trabajadores independientes reciben, afirman los afectados, permisos inconsistentes y se mueven con una fiscalización municipal considerada “débil o inexistente”, lo que termina generando una competencia desleal para quienes sostienen sus emprendimientos de forma regular. Entre las principales quejas se cuentan la falta de control efectivo sobre los puestos ambulantes, la ocupación permanente del espacio diseñado para peatones y clientes, y una sensación generalizada de que el proyecto emblemático perdió su rumbo por decisiones políticas y administrativas que no priorizaron su esencia original.
Los comerciantes señalan que el resultado es un saldo urbano y político negativo: mientras que el proyecto ya fue ejecutado, la avenida Brasil no ha logrado consolidarse como un lugar de comercio estable y atractivo, sino más bien como un espacio donde la informalidad predomina y perjudica a los establecimientos formales que esperaban ver florecer la zona.
























