Club de Cine Manuel Astica Fuentes retoma sus funciones en Linares con muestra de cortometrajes chilenos
La actividad "Deseo, incomodidad y vida interior femenina", realizada en colaboración con Festival Felina 2026, se presentará el sábado 10 de octubre en el Museo de Arte y Artesanía de Linares, con entrada liberada.
Tras un periodo sin actividades presenciales, el Club de Cine Manuel Astica Fuentes retoma su programación con una función especial que reunirá dos cortometrajes chilenos: "Soy sola", de Natalia Luque, y "Mermelada", de Benjamín Rojo. La instancia se desarrollará el sábado 10 de octubre a las 12:00 horas en el Museo de Arte y Artesanía de Linares, con entrada liberada, y se enmarca en una colaboración con Festival Felina 2026. El regreso del club coincide con el término de las dificultades que había enfrentado el museo durante los últimos meses, lo que había mantenido suspendidas sus funciones habituales.
La programación reúne dos obras breves que, desde registros distintos, abordan la intimidad, el deseo, el cuerpo y la cotidianidad de mujeres adultas, combinando sensibilidad, humor y extrañeza en relatos alejados del tono solemne. Felipe Saldaño Valladares, coordinador del club y director de Festival Felina, destacó la relevancia de exhibir piezas que retratan la vida interior de mujeres chilenas de clase media, subrayando que este tipo de experiencias suelen quedar relegadas a lugares secundarios o caricaturizados en el cine tradicional. Según explicó, el valor de la función radica precisamente en abrir una conversación posterior sobre esos mundos íntimos a partir de lo que las películas despiertan en el público.
El Club de Cine Manuel Astica Fuentes ha desarrollado un trabajo sostenido en Linares centrado en la exhibición de cine chileno y latinoamericano, apostando por la mediación cultural y el diálogo posterior a cada función como sello distintivo. Aunque su público habitual está compuesto principalmente por personas adultas y adultas mayores, la organización busca ampliar progresivamente la participación de otras comunidades locales, consolidando al Museo de Arte y Artesanía como un espacio de encuentro vinculado a la memoria y la vida cultural de la ciudad.


















