Consuelo Veloso le pide al Gobierno que deje de mirar solo el síntoma: urgencia para la Ley de Salud Mental antes de que la crisis siga creciendo
La jefa de bancada Carolina Tello y los diputados Fernández y Veloso exigen acelerar un proyecto que lleva meses parado en el Senado, mientras el Ejecutivo prioriza medidas punitivas que, según los parlamentarios, no tocan las causas de fondo de la violencia escolar.
La salud mental lleva tiempo siendo la gran deuda del sistema de salud chileno, y el Frente Amplio decidió ponerle fecha de vencimiento a esa deuda. La jefa de bancada del FA, diputada Carolina Tello, junto a los diputados Matías Fernández y Consuelo Veloso, integrantes de la Comisión de Salud, solicitaron formalmente al Ejecutivo otorgar urgencia a la Ley Integral de Salud Mental, proyecto que avanzó con amplio respaldo transversal durante su tramitación pero lleva meses detenido en el Senado. El diagnóstico que motivó el pedido es claro y viene respaldado por múltiples voces del sistema educativo y de salud: fortalecer la salud mental de niños, niñas y adolescentes es una de las herramientas más efectivas para prevenir situaciones de violencia y mejorar la convivencia, y eso no se logra solo con revisar mochilas o ampliar los registros de conductas.
El diputado Fernández puso el dedo en la contradicción que más les preocupa al interior del Frente Amplio: mientras el proyecto de Ley Integral de Salud Mental espera en el Senado, el Gobierno le pone urgencia a iniciativas de carácter punitivo. Para él, esa priorización habla de un enfoque que ataca el síntoma sin resolver la causa, en un momento en que la crisis de salud mental entre los jóvenes no da señales de ceder. El proyecto en cuestión fue debatido en octubre de 2025 en la Comisión de Salud con participación de especialistas, universidades y organizaciones, y propone una mirada integral que entiende la salud mental como un derecho social, no como una carencia individual.
La diputada Veloso cerró con una tensión que pocas veces se articula con tanta claridad en el debate político: el sistema no permite votar a los jóvenes porque considera que su criterio no está suficientemente formado, pero cuando atraviesan crisis de salud mental los trata como adultos de los que el Estado no tiene responsabilidad. Esa contradicción, dijo, es exactamente lo que la Ley Integral de Salud Mental viene a resolver, reconociendo al Estado como el principal garante del bienestar integral de las infancias y adolescencias en Chile.






















