La humedad tras el temporal, un riesgo silencioso para la salud respiratoria
El doctor Gustavo Romero, broncopulmonar de Andes Salud Talca, advierte que el frío, la humedad y el deterioro del aire interior en los hogares afectados por las lluvias pueden agravar cuadros respiratorios y facilitar la aparición de infecciones, incluso una vez superada la emergencia inicial.
Pasado el temporal, la preocupación suele centrarse en los daños materiales, pero existe un efecto menos visible que también requiere atención: el impacto que el frío, la humedad y la mala calidad del aire al interior de las viviendas pueden tener sobre la salud respiratoria, según explica el doctor Gustavo Romero, broncopulmonar de Andes Salud Talca. De acuerdo con el especialista, la humedad sostenida irrita las vías respiratorias y, combinada con las bajas temperaturas de la temporada, puede aumentar el riesgo de infecciones virales y descompensar enfermedades preexistentes como el asma o la EPOC.
El médico advierte además sobre la proliferación de hongos y mohos en muros, techos y otras superficies dañadas por filtraciones o inundaciones, cuya exposición prolongada puede provocar inflamación de la vía aérea, agravar cuadros alérgicos y gatillar crisis asmáticas en personas susceptibles. Romero enfatiza que no toda tos o dificultad para respirar tras un temporal corresponde a un simple resfrío: si los síntomas persisten, empeoran o se acompañan de silbidos al respirar, sensación de falta de aire o fiebre, es necesario acudir a una evaluación médica para descartar complicaciones como una neumonía. Niños, adultos mayores, personas con enfermedades respiratorias crónicas y quienes tienen su sistema inmune comprometido son los grupos de mayor riesgo.
Frente a este escenario, el especialista recomienda medidas simples pero efectivas para proteger la salud respiratoria en el hogar: ventilar adecuadamente los espacios, reparar filtraciones, eliminar la humedad acumulada y evitar la exposición prolongada al moho. Romero insiste en no normalizar una tos persistente ni la dificultad para respirar después de un temporal, ya que un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamiento a tiempo, evitar complicaciones y, en muchos casos, prevenir hospitalizaciones, como parte del proceso de recuperación tras una emergencia climática.


























