Licantén le renueva el cuartel a sus bomberos: $180 millones para quienes siempre están cuando se les necesita
La Primera Compañía de Bomberos de Licantén inauguró la ampliación de su histórico cuartel con un segundo piso, nuevas oficinas y un salón multiuso, en el marco del Plan Maule Seguro que el Gobierno Regional lleva a las 30 comunas de la región.
Hay personas que no esperan que los llamen para actuar, simplemente están. Los bomberos voluntarios de Licantén llevan décadas respondiendo a incendios, inundaciones y terremotos con lo que tienen, y esta semana el Gobierno Regional y el municipio decidieron que merecen tenerlo mejor. El gobernador Pedro Pablo Álvarez-Salamanca encabezó la inauguración de las obras de ampliación de la Primera Compañía, una inversión superior a los $180 millones que forma parte del Plan Maule Seguro y que se tradujo en una intervención integral del recinto: construcción de un segundo piso con dos oficinas y un salón multiuso, además de trabajos de mantención y mejoramiento en el primer nivel. Una obra que no solo mejora la infraestructura sino que también le dice algo concreto a quienes la usan cada vez que suena la alarma.
El gobernador Álvarez-Salamanca fue directo al explicar la lógica detrás de la inversión: quienes protegen a las comunidades merecen contar con las condiciones adecuadas para hacerlo. Desde que asumió el Gobierno Regional, el fortalecimiento de Bomberos se convirtió en uno de los ejes del Plan Maule Seguro, con reposición de carros bomba y mejoramiento de cuarteles en distintas comunas. Licantén es uno de esos eslabones de una cadena que busca que ninguna compañía de la región quede atrás. El alcalde Claudio Reyes sumó el valor de la colaboración entre el municipio y el nivel regional, recordando que este tipo de obras solo ocurren cuando los distintos actores del territorio deciden empujar en la misma dirección.
El superintendente del cuerpo local, Juan Miguel Contardo, cerró con la perspectiva de quien más conoce lo que significa trabajar en un cuartel que no da abasto. Las nuevas dependencias no son un lujo sino una herramienta: más comodidad para los voluntarios se traduce en mejor capacidad de respuesta cuando la comunidad los necesita. Y en Licantén, como en cualquier comuna del Maule, ese momento puede llegar cualquier noche.


























