Linares en emergencia: salud, déficit y silencio político; Columna de opinión de Mariano Sánchez
El detenido Hospital de Linares es una obra inconclusa que genera una ciudad sin movimiento. Esuna salud postergada, empleo que no llega y familias que siguen viajando a Talca para atenderse,comercio que no despega y oportunidades que se diluyen. La Contraloría ya emitió en enero uninforme lapidario donde se manifiesta la paralización de esta obra estratégica (94.000m2, 324camas y referente provincial) lo que debía representar un salto estructural en la capacidadsanitaria y dinamismo económico. Pero también desde ese informe no hemos visto unaconducción visible ni un liderazgo de nuestras autoridades. Hoy tenemos una mole símbolo deinmovilidad, sin certezas, sin plan, sin fecha.
estructural de 3,55% del PIB, muy por sobre la meta comprometida de 1,1%. Tres años
consecutivos de incumplimiento no son un detalle técnico, significan estrechez presupuestaria
real. El presidente electo ha sido claro: “las finanzas del país no están bien”, “enfrentaremos un
año duro, muy duro”. Esto significa ajustes, y cuando hay ajustes los territorios compiten por
prioridad. Aquí enfrentamos una doble emergencia: sanitaria, porque el hospital detenido
compromete dignidad, listas de espera y equidad territorial; y económica, porque hablamos de mil
nuevos empleos directos proyectados. Mil familias que podrían dinamizar comercio, arriendos y
servicios. Cada mes de paralización no es neutro: es retroceso.
de la Contraloría y no hemos escuchado una declaración firme, categórica y sostenida de nuestro
Alcalde que marque la hoja de ruta que dé prioridad al hospital y exija soluciones concretas.
Tampoco hemos visto una articulación política transversal que instale al hospital como prioridad
regional intransable. En momentos de crisis, la ausencia de liderazgo debilita la posición de la
ciudad frente al escenario nacional y profundiza la incertidumbre.

El presidente electo ha hablado de un “Gobierno de Emergencia”, entendiendo la emergencia
como prioridad, urgencia y cumplimiento; y ha reconocido un “tremendo drama en salud”. Si esas
palabras hacen eco en nuestra tan querida ciudad, Linares debería estar en el centro de esa
agenda. Porque desarrollo es bienestar, es seguridad social y es estabilidad para las familias. No
tenemos que esperar que todo se resuelva desde Santiago, el desarrollo de Linares y de nuestra
provincia es responsabilidad de todos quienes la habitamos. La construcción de futuro depende de
nuestro trabajo presente. Exigir transparencia, plazos claros y prioridad presupuestaria no es
confrontación, es responsabilidad cívica.
Linares está en emergencia, ¿están nuestras autoridades locales dispuestas a asumir liderazgo real
y dar la pelea política que la ciudad necesita? ¿vamos a exigir que el hospital sea prioridad
nacional o seguiremos aceptando la postergación como costumbre?

























