Robo de agua, abigeato y motobombas: el Maule reactiva su mesa de seguridad agrícola con fiscal, policías y privados
El delegado presidencial Juan Eduardo Prieto encabezó la primera sesión de la Fuerza de Tarea para la Seguridad Agrícola, que definió una hoja de ruta para perseguir delitos rurales con mayor eficacia y prepara un protocolo piloto para fomentar las denuncias en el campo.
Robarle una motobomba a un agricultor en plena temporada productiva no es lo mismo que hacerlo en invierno, y esa diferencia define la urgencia de abordar la seguridad en el campo con una mirada especializada. Con esa lógica, el delegado presidencial regional Juan Eduardo Prieto encabezó la reactivación de la Fuerza de Tarea para la Seguridad Agrícola del Maule, una instancia interinstitucional que reunió al Fiscal Regional Julio Contardo, a los seremis de Seguridad Pública y Agricultura, a representantes de Carabineros, PDI, SAG, CNR, CORMA, organizaciones de regantes y a los delegados provinciales de Linares, Cauquenes y Curicó. El resultado de la sesión fue una hoja de ruta con compromisos concretos: fortalecer los equipos de trabajo, incorporar nuevos actores públicos y privados, y preparar un protocolo de acción piloto orientado a fomentar las denuncias y hacer más ágil la persecución de delitos como el abigeato, el robo de insumos agrícolas y el robo de agua.
El seremi de Agricultura, Alejandro Muñoz, fue preciso en el impacto real de estos delitos sobre la actividad productiva: cuando se roba una motobomba en plena temporada, no solo se pierde el equipo sino potencialmente toda la cosecha y la producción del año. Esa realidad explica por qué el ministerio está siguiendo de cerca las iniciativas legislativas en tramitación que buscan agravar las penas para el robo agrícola y crear tipos penales específicos para el hurto y receptación de maquinaria, insumos y productos del campo. El seremi de Seguridad Pública, Germán Parra, sumó la dimensión coordinada del esfuerzo: la estrategia apunta a compartir información entre instituciones, identificar los fenómenos delictivos más frecuentes y avanzar en acciones preventivas y de persecución penal que respondan a la realidad específica del mundo rural.
El fiscal regional Julio Contardo cerró con una idea que resume el sentido de la mesa: las instancias interinstitucionales fortalecen lo que cada organismo hace por separado, y en materia de seguridad agrícola esa sinergia es especialmente necesaria porque los delitos que afectan al campo tienen características propias que exigen respuestas propias. De las próximas reuniones, anticipó, deberían surgir acciones concretas que eleven la protección de un sector que en el Maule no es una industria más sino la columna vertebral de su economía.


























