Un domo 3D y microscopios digitales en Cauquenes: 11 escuelas rurales cerraron el semestre aprendiendo sobre insectos de todo el planeta
Insectomanía llegó al Colegio Blanco Encalada con tecnología inmersiva, insectarios reales y realidad aumentada para que estudiantes de microcentros rurales del SLEP Maule Costa vivieran una experiencia educativa que difícilmente habrían tenido en sus propios establecimientos.
Hay aprendizajes que no caben en una sala de clases tradicional, y la biodiversidad de los insectos es uno de ellos. Por eso el SLEP Maule Costa llevó al Colegio Blanco Encalada de Cauquenes el proyecto Insectomanía, un museo multimedia e interactivo que durante una jornada especial reunió a estudiantes de 11 establecimientos rurales de los Microcentros Renovados e Innovadores de la zona. La instalación incluyó un domo equipado con tecnología 3D para proyecciones inmersivas, insectarios educativos con ejemplares reales, microscopios digitales y lupas estereoscópicas que los propios alumnos podían manipular, además de recursos de realidad aumentada y material fotográfico vinculado a biodiversidad, ecosistemas y cambio climático. Una combinación de tecnología y naturaleza pensada para que los niños no solo vieran insectos sino que los entendieran como parte esencial del planeta.
El periodista Rafael Escobar, encargado de la presentación, explicó el hilo conductor de toda la experiencia: a través del mundo de los insectos los estudiantes aprenden a entender el rol de los polinizadores, depredadores y descomponedores, y por qué su existencia es crítica para los ecosistemas. La jornada comenzó dentro del domo con la historia de distintas especies proyectada en formato inmersivo, y luego abrió paso a la interacción directa con los insectarios, los microscopios y las tabletas digitales, favoreciendo un aprendizaje experiencial que ningún libro de texto puede replicar del todo.
Los participantes fueron los establecimientos Purísima Concepción, Capilla de Pilén, Javiera Carrera, Pedernales, El Trozo, Mixta Atenea, Chorrillos, Silvestre Paiva, Pedro de Valdivia, José Dolores y Cabrería, todos escuelas rurales que rara vez tienen acceso a este tipo de propuestas. Esmeralda López, de la Escuela El Trozo, lo dijo con la sencillez de quien viene de lejos y lo sabe: vienen de un sector muy alejado de la ciudad y esta experiencia fue muy buena, aprendieron muchas cosas. Para el SLEP Maule Costa, este tipo de iniciativas no son un lujo puntual sino parte de una apuesta sostenida por acercar experiencias educativas de calidad a los estudiantes que más las necesitan.


























