Más de 30 pastores se sentaron con el delegado de Curicó: drogadicción, matrimonios y un Estado que escucha a las iglesias
La inédita Mesa de Diálogo organizada por Óscar Águila reunió a representantes de iglesias evangélicas de la provincia para articular una alianza con los servicios públicos, en una instancia que dejó tanto reclamos concretos como compromisos de trabajo conjunto.
Las iglesias evangélicas llevan décadas haciendo un trabajo social que rara vez aparece en los radares institucionales: contención para jóvenes, apoyo a matrimonios, procesos de rehabilitación de personas que cayeron en el consumo de drogas, respuesta frente a la violencia intrafamiliar. La Delegación Presidencial Provincial de Curicó decidió que era momento de sentarse a escuchar ese trabajo de primera mano, y organizó una Mesa de Diálogo que reunió a más de 30 pastores de la provincia, una cifra que el delegado Óscar Águila calificó como un logro en sí mismo. Más allá de la escucha, la mesa sirvió para que los pastores plantearan problemas concretos que enfrentan en su relación con el Estado, como las dificultades para inscribir en el Registro Civil matrimonios realizados en sus iglesias, un tema que Águila se comprometió a llevar como tarea de gestión.
El delegado fue enfático en el valor que le asigna a esta alianza, planteando que en un contexto donde las libertades pueden derivar en excesos, el trabajo espiritual y social que las iglesias desarrollan en todos los estratos sociales es un aporte que el Estado no puede ignorar. La instancia contó también con la participación de la seremi de la Mujer, Fernanda Aguirre, el seremi de Gobierno, Hans Heyer, el senador Cristian Vial y el diputado Javier Muñoz, una presencia que para los propios pastores fue una señal de que la convocatoria tenía peso real. José Alex Cid, presidente de la Agrupación de Pastores de Curicó, agradeció la instancia destacando el aporte social e histórico de la iglesia evangélica en temas de reinserción, y expresó la expectativa de que la delegación ayude a gestionar necesidades pendientes del mundo evangélico de la provincia.
Los testimonios de otros pastores reforzaron el tono de la jornada. Bastián Parra, de la Comunidad Misionera Bautista de Molina, valoró el espacio como una oportunidad de diálogo y de conocerse entre comunidades, mientras que Marco Llancabure, de la Iglesia Pentecostal de Chile en Sarmiento, fue directo en señalar que el bien común de las personas es lo que une a las iglesias con cualquier invitación gubernamental a colaborar. El seremi Heyer cerró con una síntesis que resume el espíritu del encuentro: drogadicción, delincuencia y espiritualidad fueron los tres ejes de una conversación que el Gobierno busca traducir en líneamientos concretos de apoyo, mientras que la seremi Aguirre destacó que este tipo de reuniones permite visibilizar problemáticas que de otra forma quedarían invisibles para la autoridad.


























