Más que alimento: la ciencia detrás de la leche materna y por qué sus efectos duran toda la vida
En el Día Mundial de la Leche, el Servicio de Salud Maule recuerda que amamantar no es solo nutrición, sino una de las herramientas de salud pública más poderosas que existen, con beneficios que van mucho más allá de los primeros meses de vida.
Hay decisiones que se toman en los primeros días de vida y que dejan huella por décadas. La lactancia materna es una de ellas. Cada 1 de junio el mundo se detiene a recordarlo, y este año el Servicio de Salud Maule se sumó con una reflexión que va más allá del discurso habitual. Cristian Peña, gestor de Nutrición del servicio y encargado regional de la estrategia de lactancia, lo resume sin rodeos: ninguna fórmula artificial puede replicar lo que la leche materna hace por un recién nacido. No es solo que entregue nutrientes en la cantidad y calidad adecuada durante los primeros meses, sino que viene cargada de anticuerpos, enzimas y factores inmunológicos que actúan como un escudo natural frente a enfermedades infecciosas, especialmente respiratorias y gastrointestinales, que son las que más consultas generan en la primera infancia.
Lo que sorprende es que los beneficios no se detienen cuando el bebé crece. La evidencia científica acumulada muestra que quienes fueron amamantados tienen menor riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares en etapas posteriores de la vida, además de un desarrollo neurológico y cognitivo más favorable que impacta en el aprendizaje y el desempeño escolar. Y la ecuación también funciona al revés: para las madres, la lactancia reduce el riesgo de hemorragias postparto, disminuye las probabilidades de cáncer de mama y ovario, y protege frente a ciertas enfermedades metabólicas. Un vínculo que nutre en todas las direcciones.
Con todo, los especialistas del Servicio de Salud Maule fueron cuidadosos en no convertir esta fecha en una fuente de presión. Peña fue claro al reconocer que no todas las madres viven este proceso de la misma manera y que hay condiciones de salud, tratamientos médicos o circunstancias personales que pueden dificultar o impedir la lactancia. El mensaje no es de exigencia sino de acompañamiento: la red de salud está disponible para orientar, informar y ayudar a tomar decisiones sin juicios. La recomendación base es mantener lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, sin agua ni infusiones de por medio, e idealmente continuarla hasta los dos años o más, según las necesidades de cada familia.

























