Uno de cada seis maulinos fuma: la alerta sanitaria que va más allá del cigarrillo
El Servicio de Salud Maule detectó que el 16% de los adultos evaluados en controles preventivos mantiene consumo activo de tabaco, muchos de ellos con enfermedades crónicas que multiplican el riesgo de complicaciones graves.
Los datos no mienten y los equipos de salud de la región lo saben bien. Durante los Exámenes de Medicina Preventiva del Adulto realizados en 2026, el Servicio de Salud Maule identificó que uno de cada seis adultos evaluados sigue fumando, una cifra que por sí sola ya preocupa pero que adquiere otra dimensión cuando se cruza con el perfil de esos pacientes. La doctora María Fernanda Ramos González, jefa de la Unidad de Programas Transversales del servicio, lo pone en palabras directas: el problema hoy no es solo cuántos fuman, sino que muchos lo hacen cargando ya con hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o daño respiratorio previo. En ese contexto, el tabaco deja de ser un mal hábito para convertirse en un acelerador de deterioro. A esto se suma una amenaza nueva que llega desde el marketing: el auge del vapeo entre adolescentes y jóvenes, impulsado por la idea equivocada de que inhalar aerosoles es una alternativa inofensiva. La evidencia apunta en sentido contrario, con lesiones pulmonares graves documentadas y una dependencia a la nicotina que puede instalarse igual de rápido que con el cigarrillo convencional.
Frente a este escenario, el sistema público no se quedó de brazos cruzados. Este año entró en vigor el nuevo GES de cesación tabáquica, que entrega apoyo conductual y farmacológico a personas con dependencia a la nicotina, facilitando el acceso a tratamientos efectivos para quienes deciden dar el paso. Porque dejar de fumar, como bien recuerdan los especialistas, no es solo una decisión de voluntad: la adicción involucra componentes físicos, emocionales y sociales que muchas veces se convierten en muros difíciles de derribar sin acompañamiento profesional.
Los beneficios de abandonar el tabaco, en todo caso, no se hacen esperar. Desde las primeras semanas mejora la respiración, disminuye la tos y aumenta la capacidad física. Con el tiempo, el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular baja de manera progresiva, y el control de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes se vuelve más manejable. El llamado desde el Servicio de Salud Maule es claro: nunca es tarde para dejarlo y la red de atención primaria está disponible para acompañar ese proceso, sin importar la edad ni los años de consumo acumulados.
























