CESFAM y más Carabineros: el consejero regional que da la cara por Colbún y Panimávida
Alamiro Garrido volvió a plantear en el pleno del Gobierno Regional la urgencia de avanzar en dos proyectos concretos para la zona: el diseño del futuro centro de salud de Panimávida y el fortalecimiento policial en la comuna.
En la última sesión plenaria del Gobierno Regional del Maule, el consejero Alamiro Garrido fue uno de los que tomó la palabra para insistir en algo que lleva tiempo poniendo sobre la mesa. Las necesidades de Colbún y Panimávida en materia de salud y seguridad no son nuevas, pero tampoco están resueltas, y Garrido aprovechó el espacio institucional para exigir que las gestiones y oficios necesarios se concreten. El proyecto más urgente en su agenda es el financiamiento del diseño del futuro CESFAM de Panimávida, una iniciativa largamente esperada por los habitantes del sector que permitiría dar un salto significativo en cobertura y calidad de atención médica para una zona que hoy depende de una infraestructura que no da abasto.
En paralelo, el consejero puso sobre la mesa dos iniciativas en materia policial. La primera es el estudio para elevar el Retén de Carabineros de Colbún a la categoría de Subcomisaría, un cambio que implicaría más personal, más capacidad de respuesta y una presencia institucional más robusta en el territorio. La segunda es analizar la factibilidad de instalar un retén propio en Panimávida, sector que hoy no cuenta con una unidad policial permanente y que ha visto crecer su demanda de seguridad en los últimos años. Ambas propuestas forman parte de un trabajo que Garrido describe como coordinado con el alcalde Pedro Pablo Muñoz, los concejales y los equipos municipales de la comuna.
El consejero fue generoso en el reconocimiento hacia la administración comunal, valorando el liderazgo de Muñoz y el compromiso de quienes trabajan en el municipio. Pero el foco de su mensaje estuvo en el compromiso hacia adelante: seguir oficiando a las autoridades que corresponda, insistir en los trámites y no bajar los brazos hasta que proyectos como el CESFAM de Panimávida dejen de ser una promesa para convertirse en una obra.


























