La muerte como patrimonio: más de 1.500 personas recorrieron el cementerio de Molina en una noche que no se olvidará
Con carruajes, sepultureros de época y 25 puntos de historia local, las "Crónicas de Eternidad" se convirtieron en el evento cultural más convocante del Maule durante el Día del Patrimonio.
Hay formas de hacer cultura que sorprenden, y lo que organizó el municipio de Molina durante el fin de semana fue exactamente eso. En el marco del Día del Patrimonio, el Cementerio Parroquial de la comuna abrió sus puertas de noche para recibir a más de 1.500 personas en una experiencia que mezcló historia local, leyenda y teatralidad con un resultado que superó todas las expectativas. Todo comenzó en la Plaza de Armas, donde un cortejo fúnebre encabezado por un carruaje tirado por caballos negros y sepultureros vestidos a la usanza antigua salió al encuentro de quienes se cruzaban en el camino, invitándolos a sumarse hacia el camposanto en una procesión que ya de por sí era un espectáculo.
Una vez dentro del recinto, guías municipales caracterizados como personajes de época condujeron a los visitantes por 25 puntos que dieron voz a quienes descansan ahí. Desde el Doctor Gustavo Hurtado y el presbítero Samuel Pérez, figuras que hoy dan nombre a calles y poblaciones, hasta historias menos conocidas pero igual de fascinantes: el primer scout de la comuna, Enrique Campos Larenas; el boxeador Carlos Silva González; y Purísima Fuentes, la primera pergolera del cementerio. La noche también tuvo espacio para nombres más recientes como el profesor Raúl Olea y el animador Arnaldo Canto, y para las leyendas que habitan el lugar, como la huesera y el misterioso "cacho del diablo".
Las autoridades no ocultaron su entusiasmo. El alcalde Felipe Méndez destacó el respeto con que se llevó a cabo toda la actividad, mientras que el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Pablo Amaro, celebró un récord que va más allá de Molina: las 30 comunas del Maule tuvieron actividades por el Día del Patrimonio, una cifra histórica para la región. Entre los asistentes, las reacciones oscilaron entre la sorpresa y la emoción. Patricio Valdebenito resumió lo que muchos sintieron adentro: una paz que no se espera encontrar en un cementerio, y que de alguna manera lo llevó a reencontrarse con sus padres.

























