"No demonicemos la IA, pero tampoco nos rindamos ante ella": Santo Tomás Talca reunió a ingenieros, teólogos y al obispo para hablar del futuro
El conversatorio "Magnifica Humanitas" tomó como punto de partida la encíclica del Papa León XIV para reflexionar sobre los desafíos éticos y humanos de la inteligencia artificial, en una jornada que mezcló tecnología, filosofía y espiritualidad con un resultado que pocos esperaban.
Hay conversaciones que no suelen ocurrir en el mismo espacio: un director de carreras de informática, un obispo y estudiantes de tecnología sentados a reflexionar juntos sobre qué significa ser humano en la era de la inteligencia artificial. Santo Tomás Talca organizó ese encuentro bajo el nombre "Magnifica Humanitas: una mirada a la humanidad en tiempos de IA", tomando como hilo conductor la reciente encíclica del Papa León XIV, que invita a las comunidades educativas a preguntarse cómo responder al avance tecnológico desde una perspectiva profundamente humana. La convocatoria reunió a estudiantes, académicos, agentes pastorales y a Monseñor Galo Fernández, obispo de Talca, en una jornada que según sus organizadores superó las expectativas en participación y en la calidad del diálogo que se generó.
El mensaje central que atravesó todas las exposiciones fue uno que parece simple pero que tiene mucho para desplegar: la inteligencia artificial es una herramienta, no un fin, y su valor o peligro depende de quién la usa y para qué. Luis Galaz, director de carreras del Área Informática, lo puso en el contexto que sus propios estudiantes necesitan escuchar: vivimos en un mundo donde la evolución tecnológica ocurre tan rápido que raramente nos detenemos a pensar hacia dónde vamos, y el llamado del Papa apunta precisamente a eso, a recuperar el espacio para reflexionar antes de seguir corriendo. La apuesta de Santo Tomás, según Galaz, es formar ingenieros técnicamente sólidos pero también capaces de comprender el impacto humano y territorial de sus decisiones.
Monseñor Fernández cerró con la advertencia que más resonó entre los asistentes: la IA tiene potencialidades enormes, pero también riesgos reales si se convierte en una herramienta de acumulación de poder o de discriminación. Para el obispo, que una institución de educación superior abra este tipo de espacios no es un lujo cultural sino una responsabilidad, y la doctrina social de la Iglesia no busca imponer respuestas sino ofrecer preguntas que vale la pena hacerse. El conversatorio dejó además un resultado concreto: varios asistentes que no conocían la encíclica se interesaron en leerla después, y ya se están explorando futuros encuentros para seguir la conversación.


























