"Este será el último invierno con barro": Río Claro consigue $686 millones para pavimentar tras 25 años de espera
El Minvu adjudicó recursos a través del Programa de Pavimentación Participativa para transformar las calles de la Villa Raquel, en el sector de Camarico, una población que desde su creación nunca tuvo urbanización completa.
Hay deudas que el Estado tarda demasiado en pagar, y la Villa Raquel en Camarico, comuna de Río Claro, es un ejemplo de eso. Veinticinco años después de su fundación, sus vecinos todavía conviven con calles deterioradas y sin un sistema adecuado de evacuación de aguas lluvias, una combinación que en invierno se traduce en barro y dificultades para transitar, y en verano en polvo y mal acceso. Esta semana esa historia comenzó a cambiar cuando el seremi del Minvu, Patricio Ponce, entregó al alcalde Américo Guajardo y a la tesorera del comité de pavimentación, Yoselin Albornoz, la resolución que adjudica $685.950.000 a través del llamado 35 del Programa de Pavimentación Participativa, con un aporte municipal adicional de $13 millones.
El proyecto no se limita a poner asfalto. Contempla la pavimentación en hormigón de las calles Bernardo O'Higgins, Gonzalo Oyarce, Hernán Brito y Carmen de Ortega, además de construcción de veredas, obras de drenaje para la evacuación de aguas lluvias, mejoramiento de accesibilidad universal, demarcación vial, señalización y barreras de seguridad. Es decir, una intervención integral pensada para resolver de una vez los problemas que por décadas afectaron la conectividad del sector. El seremi Ponce fue franco al reconocer la demora: cuesta entender por qué un proyecto como este toma tanto tiempo en aprobarse, pero la entrega de esta resolución es una señal de que el Estado está retomando el rumbo y cumpliendo deudas pendientes con la calidad de vida de las personas.
El alcalde Guajardo no escondió la emoción del momento, agradeciendo al Minvu, al Serviu y al diputado Jorge Guzmán por el apoyo en un proceso que tuvo varios tropiezos técnicos en el camino. Su mensaje a los vecinos fue directo: este será el último invierno que tendrán que soportar el barro. La tesorera Yoselin Albornoz puso el broche emotivo al recordar que se trata de un proyecto por el que la comunidad luchó durante años, incluyendo a vecinos que ya fallecieron sin llegar a verlo concretado. Para las familias de la Villa Raquel, lo que viene no es solo pavimento, sino el fin de un problema que durante un cuarto de siglo dificultó algo tan básico como salir de su casa, ir a trabajar o llegar a un centro de salud.


























